martes, 19 de mayo de 2009

FESTIVAL DE CANNES 2009

LA INSOPORTABLE TRANSGRESIÓN
Otra vez el crítico de cine y columnista español de El País, Carlos Boyero nos cuenta su experiencia en la Croisette, entre Von Trier y Loach

Entre los directores ancestralmente mimados por Cannes ocupa un lugar intocable el danés Lars von Trier. Haga lo que haga el gurú del Dogma sabe que el festival le va a recibir con los brazos abiertos, que los selectos miembros de su posmoderna parroquia van a celebrar con alborozo y éxtasis cualquier ocurrencia o experimento de su siempre revolucionario profeta. La mayoría de sus películas han dispuesto aquí de la prestigiosa plataforma de lanzamiento internacional, se han hinchado a ganar premios, forman parte de la historia de Cannes en los últimos 25 años.

Reconociendo que este director tan insólito como agresivo está en posesión de un talento especial y de reconocible personalidad, sólo me he sentido impresionado por su cine en dos ocasiones, en las escalofriantes y auténticamente perturbadoras "Rompiendo las olas" y "Bailar en la oscuridad". El resto, o no las entiendo, o me ponen de los nervios, o me parecen estupideces convenientemente adornadas, pero admito que su autor siempre se siente en la obligación de dar la nota, de empeñarse en ser el más transgresor, de que nadie permanezca indiferente ante sus criaturas.

Anticristo comienza con una pareja follando desaforadamente (sin trucos, con sexo explícito, con naturalismo que acredite la marca de la casa) mientras que su desatendido hijo gatea hacia una ventana abierta. Y dices, empezamos bien, que se note que Trier es el más heavy, que el plano a cámara lenta de un bebé estrellándose contra el suelo nos prepare para el desmadre emocional que se avecina.

La madre enloquece de dolor y el padre, que es psiquiatra, intenta la terapia de curarla en medio de un bosque presuntamente apacible. Lars von Trier le pide a su director de fotografía que se eche la cámara al hombro permanentemente y se dispone a castigarnos duramente con las alucinaciones y el sadomasoquismo de estos dos náufragos mentales en medio de la amenazante naturaleza. Ya están permitidas todo tipo de pasadas. Si se limitara a la sucesión de compulsivos polvos y pajas, a realizar un porno salvaje con pretensiones de originalidad, hasta podría ser divertido, pero Lars von Trier y su complejo de artista destroyer, también necesita disfrazarlo con discursos psicológicos en medio de la atmósfera de las pesadillas. A la mitad de trama tan tediosa resulta que Satanás se ha instalado en la deprimida esposa y como el diablo siente tanta afición a la sanguinolencia, la poseída e histérica dama le destroza los genitales al marido, le atraviesa la pierna con tornillos y para rematar la orgía se corta los labios vaginales con unas tijeras de podar. Porque al autor le sale de los huevos, porque sus desgarradores poemas fílmicos se sienten en la obligación artística de hacer vomitar a los espectadores. Y te planteas que esa actitud es tan legítima como la decisión de alguien responsable para internar a este tarado en el frenopático durante una temporada. Pero no ocurrirá. Seguro que Anticristo estará en la quiniela de los galardones, que se dedicarán ilustradas y penetrantes tesis a la grandeza de su provocación, que descubrirán en ella el retrato genial del Apocalipsis. La imbecilidad con ínfulas de transgresión siempre goza de infinitos adeptos en estos templos de la alta cultura denominados festivales.

Afortunadamente, Ken Loach y su habitual guionista Paul Laverty están muy apegados a las cosas terrenales, no tienen tiempo ni ganas para las masturbaciones mentales sobre metafísicos anticristos con adicción al gore. En "Looking for Eric" se permiten fantasías, pero son tan generosas como divertidas. Como la de que a un cartero cincuentón que siente que su existencia ha sido un fracaso, con inclinaciones suicidas, soportando a unos hijos que hacen la carrera de delincuentes juveniles, atormentado por haber perdido en la juventud a la que fue la mujer de su vida, pero en posesión de buenos amigos y de la fervorosa adoración por aquel futbolista extraordinario y torrencial ser humano llamado Eric Cantona, se le aparezca el espíritu de éste para aconsejarle sobre los problemas que le amargan. Y es muy hilarante y tierna la relación entre el asfixiado proletario y el pelotero filosofal. Loach, cuando habla de lo que conoce y se olvida del panfleto, siempre transmite sensación de verdad, sorna, humanidad, un ojo y un oído privilegiados para captar la imagen, los sentimientos y los sonidos de la calle. Te ríes muchas veces en esta película y esa sensación tan liberadora en medio del solemne intelectualismo que caracteriza la programación de los festivales, alcanza condición de oasis.El director siempre se siente en la obligación de dar la nota.

AUTOR: Carlos Boyero
FUENTE: El País
FOTO: Michael Buckner/Getty Images Europe - Photo Agency

FESTIVAL DE CANNES 2009

EL "MEJOR CINEASTA" DEL MUNDO
El danés Lars von Trier colapsa el certamen con la presentación de 'Anticristo'


"El caos reina", reza el cartel que Lars von Trier tiene pegado en la puerta de su despacho de los estudios Filmbyen, unos antiguos cuarteles militares situados a las afueras de Copenhague. Pero el mismo lema puede adherirse a su nueva película, Anticristo. No en vano es una de las réplicas que el director danés incluyó en esta crónica salvaje de una pareja infernal protagonizada por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, actores únicos del filme. Eso sí, la frase no la dicen ni el hombre ni la mujer, sino... un zorro. Es el mundo de Lars von Trier (Copenhague, 1956), que hace hablar a las bestias y automutilarse a las personas, en un cine brutal que ha dividido al Festival de Cannes entre furibundos detractores (una inmensa mayoría) y ensimismados entusiastas. De tal manera que, bien pensado, también el impacto de Anticristo en público y prensa podría llevar el mismo marchamo: "El caos reina".

El caos reinó hace cosa de dos años en la vida del director danés, víctima de una profunda depresión que le hizo "tocar fondo". Se preguntó entonces si sería capaz de volver a rodar una película y se dijo a sí mismo que hacerlo podría servir de terapia. "Hice esta película para curarme, y aquí está... Comprobé que la rutina de levantarte por la mañana y trabajar puede ayudar mucho", explica Von Trier en Cannes. Se fue a Alemania para buscar financiación y rodar. "Pasamos tres meses en las afueras de Colonia, en un hotel que tenía un menú... que de no haber estado ya deprimido, lo habría acabado estando", cuenta el fundador del movimiento Dogma, embutido en un veraniego traje beis y tocado con un sombrero Panamá.

La comparecencia de Lars von Trier ante los medios de comunicación de todo el mundo, ayer en el Palacio de Festivales, estuvo a la altura de la enorme controversia suscitada por esta ceremonia de la sangre y el sexo. Una ceremonia en la que la paranoia se abre paso con profusión de primeros planos de autoablaciones de clítoris, masturbaciones masculinas con resultado de sangre y no de semen y otras lindezas marca de la casa. Éste es el diálogo que el realizador mantuvo con un periodista británico que le había preguntado por sus motivos:

-¿Por qué ha hecho esta película? Y procure contestar con algo más que una palabra...
-La vida no es sencilla. Y no tengo por qué justificar esta película, la he hecho y ya está.

-Sí tiene que justificarla, está usted en el Festival de Cannes.
-No sé por qué tengo que justificarme, me gusta hacer películas, sólo eso, no puedo decir gran cosa, su pregunta es muy rara. ¿Por qué tengo que pedir perdón? Son ustedes mis invitados aquí, y no al revés. Yo trabajo para mí mismo, no lo hago pensando en el público ni en la prensa... No tengo que explicar nada, y me gustaría hacerlo, pero no puedo.

-¿Por qué haber hecho esta película y no otra?
-Es Dios el que dicta [Lars von Trier se declara ateo].

El director danés ya había reconocido antes de ser seleccionado para la sección oficial de Cannes (donde ganó la Palma de Oro en 2000 con Bailar en la oscuridad), y así lo dicen sus notas de producción, que Anticristo no sigue los parámetros habituales de su cine, ya que es "una obra en la que las secuencias se fueron añadiendo sin razón lógica, y donde las imágenes iban componiéndose fuera de toda lógica o de toda reflexión dramática, procediendo a menudo de sueños que yo tenía o había tenido en otras épocas". El caos reina...

Anticristo nace de las propias perversiones de Lars von Trier, tal y como él mismo admite. Para ello, Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe, que ya había trabajado con Von Trier en Manderlay, se plantaban en el rodaje "dispuestos a todo", pero prácticamente sin saber lo que tocaba ese día. "Fue una experiencia única", recuerda Gainsbourg. "Hablábamos poco y hacíamos mucho, Lars no permite que ensayes antes, no te explica casi nada, te pide que llegues y empieces a rodar, con él es casi el actor el que fabrica la secuencia sobre la marcha", explica Dafoe.

Un método, una obra, una película para la polémica, Anticristo, cine hecho por un tipo con miedo irreprimible a volar, por un señor danés que se considera a sí mismo, "el mejor cineasta del mundo, porque los demás están sobrevalorados".

AUTOR: Borja Hermoso
FUENTE: El País
FOTO: Michael Buckner/Getty Images Europe

FESTIVAL DE CANNES 2009

“UN PROPHÈTE”: LA PRISIÓN, UNA ESCUELA DE LA VIDA SEGÚN JACQUES AUDIARD

La escena acontecida el sábado 16 de mayo, a las 11 de la mañana, en el Gran Teatro Lumière de Cannes, donde se acaba la proyección de prensa del quinto largometraje de Jacques Audiard, “Un prophète”. Es en pocas palabras: un volumen de aplausos y un “yo no sé qué” que hace temblar el aire, cuya conclusión sugiere que si el premio se declaraba hoy, Jacques Audiard saldría de Cannes con la Palma de oro en su bolsillo.

De hecho, es una película admirable que acabamos de ver. Rica, compleja, sutil, bajo una tensión permanente, incomoda y generoso. Las dos horas y treinta minutos de una puesta en escena rigurosa e inventiva, en un género poco y mal servido por el “cine hexagonal”: la película de prisión. A excepción de “Le trou” de Jacques Becker (1960), es lo más grande jamás realizado en Francia.

La razón es simple, es que “Un prophète” es mucho más que una película de prisión. Es también un relato de venganza, una novela educadora, una alegoría política.

He aquí la paradoja del lugar común del género: el todo está en saber arreglárselas. Para Malik El Djebena, el muy discreto héroe de esta película, eso tardará seis años. Cuando nos introducimos a lo central, él es un pequeño rufián de 19 años, de origen magrebí, analfabeto, sin familia, sin amigos, sin apoyo, a la gracia de la violencia que reina en estos lugares. Cuando sale, entero y vivo, es un hombre que se ha constituido en un sólido entramado, un botín de guerra confortable, una mejor comprensión de la humanidad, una fe irreducible en la libertad individual, e incluso una esperanza de felicidad enamorada.

Eso en cuanto a la novela de formación, estilo Audiard, es decir, de una agradable y anarquizante amargura: la prisión como escuela de la vida, en una sociedad corrompida por la violencia y la injusticia. Como lo declaró el realizador a AFP, “hay una ironía que me pareció suficientemente interesante para hacer una película: este muchacho le debe todo a la prisión y no pienso que sea un caso particular ".

El corazón de la película consiste en mostrarnos cómo el héroe llega a este resultado. Ahí todavía, es inútil de esperar de Audiard la menor concesión al idealismo o al compromiso de una película documentada. Totalmente reconstituida en estudio con actores profesionales, la película juega el juego del género, con sus rituales y sus pasajes obligados, pero se toma convenientes libertades con sus convencionalismos.

No solamente porque las autorizaciones de salida obtenidas por este recluso al parecer modelo, ocasionen algunas escenas de acción en exteriores también deslumbrantes como decisivas. Pero también porque Malik El Djebena es esencialmente un oportunista, que reinventa en el medio carcelario las reglas del judo y las leyes de Machiavelli para preservar, a alto precio, su integridad: jugar con inteligencia contra la fuerza, asumir su propia abyección moral en el crimen y la traición, utilizar la fuerza del adversario para triunfar.

Desembarcado en un universo dominado por dos clanes, los corsos y los árabes, Malik va someterse contra todo lo esperado a los primeros, ganándose a fuerza de humillaciones y de sumisiones la confianza del cabecilla (Niels Arestrup, magnifico en su manera de traducir su violencia), exponiéndose a la hostilidad de su propia comunidad, a fin de conseguir un final del que el espectador no descubre hasta muy tarde. Admirable la inteligencia del guión, aquí también, es donde se revela una pequeña luz de este relato de formación que se pone al servicio de un proyecto de venganza personal.

No está prohibido, finalmente, leer en este a puerta cerrada carcelario una parábola de vocación más general. No en un alegato sobre la actualidad de las prisiones francesas, sino un reflejo tenso de una sociedad cada día más fragmentada, tomando como blanco las reivindicaciones de las comunidades y del espíritu de clan. Eso explicaría la suerte reservada por Audiard a la mafia corsa, cuyo código de honor se revela corrompido por el chauvinismo y el racismo, y también del hampa magrebí, que se sirve de su fe rigurosa en el islam.

Pues entonces, en cambio, a su héroe solitario, profeta en su país, que va toda la simpatía del cineasta. Porque, a falta de ser un ángel, sobrepone su libertad individual antes de cualquier comparecencia identitaria, porque él demuestra la manera en que los débiles pueden resistir a los fuertes.

“Trabajo para mí mismo”
El “yo trabajo para mí mismo” expresado por el pobre árabe Malik, es sin duda un credo que podría reclamar Jacques Audiard, cineasta a parte en el paisaje francés. Ni la moral ni la conciencia política no se encuentran en su cálculo, pero estaría en contra su voluntad no ver en esta fraternidad entre el realizador y su personaje una verdadera generosidad de corazón.

Es lo primero que permite señalar como su mejor película y el segundo se roba el show. Su intérprete, Tahar Rahim, novato en el cine, ofrece una prestación asombrosa. No es la gran noche, pero sin duda es lo máximo que un cineasta puede hacer en su lugar que es la suya (su noche).

Film francesa de Jacques Audiard con Tahar Rahim, Niels Arestrup, Adel Bencherif, Reda Kateb. (150 minutos)

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AUTOR: Jacques Mandelbaum
FUENTE: Le Monde
FOTO: UGC Distribution, Roger Arpajou
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos

lunes, 18 de mayo de 2009

LA DECEPCION TIENE UN NOMBRE ILUSTRE: COPPOLA
La primera mirada al Festival de Canes del crítico de cine y columnista español de El País, Carlos Boyero

Si existe un director antiacomodaticio, capaz de jugarse lo que ha ganado por experimentos propios o ajenos en los que cree, de abandonar caminos seguros para introducirse en el riesgo de lo inexplorado, se llama Francis Ford Coppola. Aunque sólo hubiera realizado la inmarchitable saga de El Padrino, esa creación le sitúa más allá del bien y del mal, en una condición que sólo está al alcance de los mejores y denominada clasicismo. Pero el heterodoxo Coppola también es el autor de otras obras maestras, de fracasos apasionantes, de lenguajes continuamente renovados para contar sus historias. Su monarquía no sólo se ha prolongado en Hollywood y en sus estudios Zoetrope. También lo ha hecho en el festival de Cannes, logrando en el pasado algo tan insólito como que le concedieran dos veces la Palma de Oro por la atormentada lucidez de La conversación y por esa epopeya en estado de alucinación titulada Apocalypse now.

Coppola ha regresado con su última película a un festival en el que es venerado. No lo hace en la ambicionada sección oficial, sino en la menos trascendente Quincena de Realizadores, algo que inicialmente te mosquea al venir firmada esta obra por una de las pocas glorias vivas que le quedan al cine.

También he leído en alguna entrevista con Coppola que éste es el tipo de película que siempre ha querido hacer. Se titula Tetro y comienza bien, con aroma a misterio, con la llegada en medio de la noche al barrio bonaerense de La Boca de un marinero adolescente que está buscando a su mitificado hermano mayor, alguien que desapareció de su vida y de su familia hace muchos años. Son imágenes con fuerza, en blanco y negro, con sabor a enigma, que asocio inevitablemente con el arranque de la fascinante La ley de la calle. Las expectativas de que vas a ver algo grande se acaban a los 10 minutos. A partir de ahí comienza una cadena de despropósitos, diálogos enfáticos, situaciones huecas, personajes que se convierten en involuntaria parodia, flashbacks absurdamente coloreados en los que se describe la torturada y edípica relación que llevó a la huida, la autodestrucción y la locura a un hombre masacrado por la egolatría y el egoísmo de su famoso padre, reflexiones muy gastadas sobre el arte y la creatividad que dan entre risa y pena, un viaje hacia la redención que se pretende cargado de sentimiento pero que es incapaz de transmitirte nada, un catártico y alargado desenlace que se desarrolla alrededor de unos premios literarios que se conceden en la exótica Patagonia y que puede provocar vergüenza ajena.

Alguien me comentaba que en muchos momentos de Tetro da la sensación de que Coppola está imitando el estilo y el tono del peor Almodóvar. No exagera. Ver para creer. Y te da tanta lástima como estupor que un director extraordinario pueda llegar a parecerte una caricatura de otros. Ojalá que el casi anciano Coppola no se despida del cine con esta película lamentable. No se lo merecen ni su deslumbrante carrera ni los infinitos admiradores a los que nos ha regalado tantas sensaciones impagables.

La directora inglesa Andrea Arnold también habla en Fish tank de la lacerante incomunicación entre una madre y su hija adolescente, pero en este caso no te suena a impostura con pretensiones metafísicas, son gente de los suburbios y experta en supervivencia. Esa cría en permanente guerra con el mundo, colgada del amante de su madre, enfrentándose en plan punki al lógico torrente de incertidumbres, miedos, rencores y sensación de fracaso cotidiano que acompañan a la casi siempre problemática adolescencia respira credibilidad y vida. Andrea Arnold vuelve a demostrar aquí, como hiciera en su sugestiva ópera prima, Red road, que sabe describir a gente a la deriva, a seres frágiles y en permanente desconcierto que se defienden a bocados.

La película china Spring fever, dirigida por Lou Ye, destaca porque es la primera vez en el cine de esa nacionalidad en el que una relación homosexual está plasmada con imágenes que no desdeñaría el porno. Hay sexo casi explícito en todos los lugares y retratando variados tipos de posturas coitales entre un chico muy moderno y un señor casado con una mujer que quiere asesinarlo al enterarse de que le pone los cuernos con un tío. Lo malo es que esta interminable sucesión de polvos también está acompañada de pretensiones líricas y sociológicas que rozan lo grotesco. Es muy higiénico que en un cine tan timorato o amordazado para mostrar el erotismo un director audaz se salte las reglas. El problema es que su película es tan tediosa como inane. La provocación también necesita sustentarse en algo mínimamente sólido.

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AUTOR: Carlos Boyero
FUENTE: El País
FOTO: Festival de Cannes

FESTVAL DE CANNES

CANNES HACE UN LLAMADO A LAS DIRECTORAS
La directora neozelandesa Jane Campion ha animado a sus colegas a ponerse sus armaduras y hacer un impacto en el Festival de Cine de Cannes.

“¡Me gustaría ver a más directoras, porque son ellas las representantes de la mitad de la población y porque son ellas las que procrean a el mundo entero!”, bromea la directora, actualmente en competencia en Cannes con el romance de época “Bright Star”.

“Lo que les interesa a las mujeres es muy interesante para mi y sin más guionistas y directoras, el resto de nosotros nunca va a saber la historia completa”.

“Pero yo creo que las mujeres crecen sin mucha critica severa, ellas son tratadas con mas sensibilidad y es un poco duro cuando tienes tu primer encuentro con el mundo del cine”.

“Las mujeres deben ponerse sus armaduras y ponerse en marcha”
Campion dice que las mujeres pueden encontrar difícil “desarrollar una piel resistente”.

Pero las mujeres deben ponerse sus armaduras y ponerse en marcha, porque queremos ver más de ellas en la competencia, agrega la neozelandesa, quien se encuentra en competencia en el festival, 16 años después de ganar la Palma de Oro por” The Piano”.

La noche anterior cuando estábamos revisando las publicaciones, sentía mariposas, dijo Campion acerca de su retorno a la Croisette, “Me sentí emocionada y atemorizada”.

Campion de 55, emana calidez y humildad mientras que habla acerca de Bright Star: “Me apasionaba tanto la aventura, me siento triste de estarme alejando de ella”. Su primer largometraje presentada en seis años, esta sigue la intensa aventura amorosa entre el poeta pobretón John Keats y su muy sincera vecina, la bella Fanny Brawne.

“Sentí como si hubiera entrado en otro mundo,” dice Campion, quien tropezó con la historia entre Keats y Fanny, cuando estuvo leyendo la biografía del poeta John Keats por Andrew Motion.

“La historia de su relación me atrapó inconscientemente, eso fue tan emocionante y a la ves doloroso”.

Historia Íntima
La historia esta narrada desde del punto de vista Fanny: “Fanny se enamora de Keats y es en ese transcurso cuando nosotros nos enamoramos de Keats y de ella”

Ella no estaba interesada en la poesía, pero en el transcurrir de la historia ella va ganando un apetito y amor hacia ella (la poesía).

“Para mí, ella fue una persona muy honesta con la cual viajar, y eso es porque yo me siento en una posición similar.

Campion insiste en que la película no intento ser una película biográfica o ser una obra de época, a pesar de las antiquísimas vestimentas y de la recreación refinada de una irreconocible Hampstead village.

“Fue muy importante para mi contar una historia muy íntima… no enfocarme en las grandes casas ni en los vestuarios,” dice Campion.

Ella instó a sus actores principales, Abbie Cornish y Ben Whishaw, a encontrarle “una cualidad a lo cotidiano” en su interpretaciones.

Campion señala a su hija como su inspiración para la voz moderna de Fanny, y también señala que es ella la razón de los largos intervalos entre sus largometrajes: “Alicie es mi razón y hasta el momento mi mejor película”.

Una película que toma lugar en el siglo 19, donde un poeta y sus trabajos son su idea central y como se puede sobrevivir en los múltiples escritos inéditos hasta ser vistos.

“Nos gustaría pensar que podemos atraer nuevamente a la gente hacia la poesía, porque es tan un hermoso plantar un jardín en sus almas y en sus mentes”.

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AUTOR: Victoria Lindrea
FUENTE: BBC News
FOTO: Festival de Cannes
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos
COLABORACIÓN: Sholange Barranzuela

domingo, 17 de mayo de 2009

FESTIVAL DE CANNES 2009

“FISH TANK” TE ENGANCHA
La aspirante a la Palma de Oro, Andrea Arnold, nos trae una película impactante acerca de un amor traicionado en un paisaje inhóspito, sustentado por las inquietantes actuaciones de Michael Fassbender y la debutante Katie Jarvis.

En el claustrofóbico apartamento que alberga a una familia disfuncional y rabiosa, rodeada de espacios de salvaje encanto, donde la expansión descontrolada de la ciudad sale hacia el campo, La cineasta Andrea Arnold descubre una historia poderosa de traición amorosa. Esta es una de las tres películas británicas en competencia este año en Cannes. “Fish tank, es una drama con poderosas actuaciones, fantásticamente fotografiada por el director de foto, Robbie Ryan, quien intercala con brusquedad interiores grises y paisajes impresionantes parecidos a algo con dos caras. Arnold toma elementos del duro y real drama social en el cual nos encontramos, sino es igual, al menos es familiar; pero hace que lo vivamos nuevamente y dirige la película lejos del miserabilismo, conduciéndola hacia una representación sólida y sincera.

Mia, interpretada por la debutante Katie Jarvis, es una antisocial de 15 años que vive con su madre soltera Joanne, interpretada por Kierson Wareing) su contestona hermana menor Tyler — escena robada de Rebecca Griffiths — y su graciosísimo perro llamado Tennents. Así como una sincera devoción por las chelas baratas del supermercado, las niñas han aprendido de su madre maneras preventivas despreciables y furiosas para disimular los sentimientos que las hieren. Mia misma, es una aspirante a bailarina y una mañana mientras intenta poner en práctica unos pasos de baile en la cocina, el nuevo novio de su madre deambula semidesnudo, esperando poner la tetera a hervir.

Este encantador y bien parecido es Connor, interpretado de forma excepcional por Michael Fassbender, mira a Mia con una franca valoración. “Tu bailas como una negra”, dice, “… lo digo como un cumplido“. La pobre Mia que nunca había recibido cumplido o algún elogio en su vida y responde alternando desconfianza y ferocidad, semicontrolada gratitud, especialmente cuando Connor se comporta como un verdadero papá, Teniendo a todos a su favor.

Desde luego que hay una atmósfera sexual entre Connor y Mia, tan tórridamente húmeda que hasta el techo esta casi empapado. Una noche Mia finge estar dormida tanto que Connor la llevará hasta su cama, es ahí cuando entran en una escena extremadamente sugestiva de nalgadas simuladas, cuando Connor aparenta “disciplinarla”. Mia no tiene idea de cómo expresar o manejarse, es demasiado, carente de reservas de cariño: ella no sabe si lo que quiere es un amante o un padre, o solo alguien que la ame incondicionalmente. Connor es quizás ese hombre, pero este seductor nada fiable guarda secretos.

Las actuaciones de Jarvis y de Fassbender son destacadas y tienen una química inquietante y por tanto los hace explotar. Esta es otra película altamente inteligente, envolvente de una de las voces más poderosas en el cine británico.

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AUTOR: Peter Bradshaw
FUENTE: The Guardian
FOTO: Fotogramas
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos
COLABORACION: Sholange Barranzuela
“BRIGHT STAR”: LA TURBACIÓN EXQUISITA DE UNA PASIÓN PURA EN EL SIGLO XIX
Un enfoque superficial puede dejar pensar que “Bright Star”, la película de Jane Campion, situada en un pueblo muy cercano a Londres de 1818, está a los antípodas de las historias contemporáneas que se ven en Cannes. Impulsos refrenados por una parte, pasiones sexuales del otro. La cineasta neozelandesa no sólo habla del deseo, del impulso, del amor vivido como una insurrección.

El beso que terminan por intercambiar los dos jóvenes protagonistas, labios que se rozan, se alejan, se unen para juntarse nuevamente, como en “Notorious” de Hitchcock, antes de que la señorita vuelva a ponerse su sombrero, discreto símbolo de un indecente strip-tease, es infinitamente más inquietante que los ruidos de succión orquestados en varias películas del Festival.

Si Fanny, la heroína de esta admirable película, maravillosamente personificada por Abbie Cornish, prueba que ella dista mucho de ser frígida, y se sumerge en un siglo en que las Lady Chatterley no corrían por el campo, en una cultura romántica donde la pasión se hacia un deber de expresarse con reserva.

Adepta a los más excéntricos collares, como Nicole Kidman a su miriñaque en “The Portrait of a Lady” (1996), uno de las películas de lo más injustamente despreciadas de Jane Campion, Fanny se abre con tanto más descaro cuando está bajo la vigilancia permanente de su dama de compañía, su adorable hermanita.

El joven hombre del que se enamora es el gran poeta romántico John Keats (1795 - 1821). Fanny Brawne es conmovida por sus escritos, por el sufrimiento de su hermano moribundo. Keats está perplejo al principio (“usted me atrae sin que yo sepa porqué. Todas las mujeres me perturban"), y es esa, facilidad de palabra, personalidad con temperamento, que va a volverse irreemplazable a los ojos de ella que le ha enseñado que “la poesía es una experiencia de los sentidos”.

Keats no tiene los medios para amar a Fanny: no gana una moneda. Un amigo poeta, que vive con él, va a hacerlo todo para alejarlo de esta provocación que sólo sabe “embromar y coser”, y del que no deja de burlarse de sus vestidos. Está también la madre de Fanny, tolerante a pesar de todo, pero que acentúa aún más el impasse de este idilio.

Fanny no dejará escapar nada, pasando y volviendo a pasar debajo de la ventana del poeta, especialmente, cuando cae enfermo y está prohibido de recibir visitas, arrancando incluso una petición de mano. Las cartas que ella envió Keats son consideradas como modelos de cartas de amor. Él murió de tuberculosis en Roma, de 25 años.

La crisis de sollozos de Fanny que se enteran de la muerte de Keats libera emociones por mucho tiempo reprimidas. Todo, en la actitud de la joven mujer, cuyos amplios vestidos de cinturón alto que ocultan su redondez, revelan una impaciencia por ser elegida, halagada, admirada, poseída.

Todo, en la puesta en escena de Jane Campion, sugiere el carácter agobiante de lo que se aleja o se acerca a los amantes potenciales. Así las puertas, las cortinas, los cristales o las paredes, a lo largo de las cuales Fanny es empujada de su cama para dormir más cerca de Keats. Así la evocación pícara de una casa en la que vivieron por turno, ocupando la misma habitación.

Uno, dos, tres....sol
La intensidad de los versos apasionados, la sensibilidad con la cual el poeta expresa el nacimiento de sus sentimientos, la sublime frustración carnal, el hilo que se borda entre Fanny y John, todo eso cohabita en la película con una cotidianidad trivial, el de los trabajos de costura, los juegos de niños, las ausencias de cartero y las mezquindades sexuales del amigo de Keats, que deja embarazada a la sirvienta.

Fanny y John juegan con decoro como en “uno, dos, tres… sol”. Las estaciones pasan, la nieve cae, las flores nacen, junquillos o violetas. Fanny deja alzar vuelo a las mariposas en su habitación, que desaparecen cuando John está lejos.

En peligro permanente de ser encorsetada por el academicismo, Jane Campion desliza sus travesuras. Una pequeña llave oculta entre los senos de Fanny, un “turbación exquisita” confieso, un plano fugaz de dos pies desnudos, y este suspiro escapado de la boca de la joven muchacha cuando Keats le susurra “te besaré las manos, la frente, los labios…”, y que, ella lo interrumpe, sugiriéndole: “… por todas partes!” Todo ello sin cámara fija, en un trabajo de reconstitución perfecto y una preocupación permanente de hacer irradiar las luces interiores.

Película australiana de Jane Campion con Abbie Cornish, Ben Whishaw, Paul Schneider, Kerry Fox. (2 horas)

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AUTOR: Jean-Luc Douin
FUENTE: Le Monde
FOTO: Laurie Sparham, Pathé Distribution

TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos

sábado, 16 de mayo de 2009

FESTIVAL DE CANNES 2009

“THIRST”, ESTA ES MI SANGRE: EL GROTESCO CHUPADOR DE SANGRE EN SOTANA DE COREANO PARK CHAN-WOOK

Había causado escalofríos de horror y se había llevado el Gran Precio del jurado, en Cannes, en 2004, mostrando un energúmeno que engullía a calamares vivos en “Old Boy”. De nuevo, más atento que nunca a los placeres de la boca, con “Thirst”, esta es mi sangre…, una película que soñaba rodar desde hace diez años, y que se presenta como lo primero venido de Corea coproducido por Hollywood, Universal en este caso.

“Thirst”, en competición, cuenta, sobre un tono que haría pasar a los cineastas de horror Carmelo Bene, Mario Bava y Dario Argento por discípulos de Robert Bresson, la historia de un joven sacerdote que ha ido a África a probar una vacuna experimental contra un virus mortal. Víctima de su sentido del sacrificio, muere, y resucita gracias a una misteriosa transfusión que lo transforma en vampiro.

Su milagrosa resurrección atrae peregrinos, que vienen a postrarse delante de este santo, antes de que se convierta en un chupador de sangre, depredador en sotana. Entonces encuentra a un amigo de la infancia más, que vive con su madre y su joven esposa. Él siente por esta última una violenta atracción carnal, y va hacerle conocer una embriagues sexual sorprendente. Lo que sigue, en esta historia de un siervo de Dios que obtiene la vida eterna cargándose a sus prójimos, apunta a la revisitación de un genero, la subversión, el humor (“un vampiro es un tipo que tiene una diferente alimentación”), las citas inesperadas (“Je vous salue, Marie” de Godard, y “Thérèse Raquin” de Zola).

Capellán en el hospital, este querido cura traga los frascos de sangre de un golpe, reemplaza el éxtasis de las plantaciones de caninos por penetraciones hasta hacer gemir a las frígidas, y juega a Superman: hace acrobacias aéreas con sus brazos con su presa desmayada.

Borbotones y gorgoteos
La succión del cuello se opera con ruidos de besitos, la estaca que debe clavarse en el corazón del monstruo es un sacacorchos, la sangre rocía los cuellos o se vomita a borbotones y gorgoteos, el gran títere redescubre las alegrías de la fractura sonora de las cervicales. Orquestada con un sentido de suntuosidad bastante primaria, la farsa acumula las erupciones de pústulas y los comas. Park Chan-wook define su película como un “mélodrame de vampiros de escándalo”. Hemos visto un monumento a lo grotesco y pretencioso, estúpido y ridículo.

Película coreana de Park Chan-wook con Song Kang-ho, Kim Ok-vin, Kim Hae-sook, Shin Ha-kyun. (133 minutos) Nombre original “Bak-jwi”.
FOTO: CJ Entertainment
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos

FESTIVAL DE CANNES 2009

COPPOLA: “¡SOY TODOS LOS PERSONAJES DE MI PELÍCULA! ”
Entrevista realizada el miécoles 13 de mayo en Cannes

Francis Ford Coppola regresa a Cannes en una sección paralela, la Quincena de los realizadores, para presentar su última película “Tetro”.
Sombrero Panamá sobre la cabeza y camisa anaranjada, Francis Ford Coppola está muy relajado. A los 70 años, el realizador de “Apocalypse Now” y de la trilogía de “The Godfather” propone con “Tetro” una sombría historia de rivalidad padre-hijo, de fondo los secretos de familia, rodada en Buenos Aires, en blanco y negro con algunas secuencias en color. Al dejar los Estados Unidos diez años antes para el barrio de La Boca, Tetro (Vincent Gallo) ha huido de todos sus lazos familiares y sobre todo a su padre (Klaus Maria Brandauer), un director de orquesta monstruosamente talentoso y cruel. Cuando su joven hermano, Bennie (Alden Ehrenreich), llega a casa de Tetro, el pasado saldrá a la luz… “Se trata de mi película más personal y la más autobiográfica”, nos declara el cineasta. Confidencias de un hombre libre e independiente que, muy lejos del sistema hollywoodense, se autoproduce y comienza una nueva carrera.

¿LE FIGARO – Está decepcionado que “Tetro” no esté en competición oficial?
Francis FORD COPPOLA. - Sí, el festival me ha rechazado en la competición diciéndome que había demasiadas películas y que se me reservaba mas bien una noche de gala, más honorífica. Me he negado. Pedro Almodovar, Lars von Trier… ¡Son siempre los mismos! ¿Entonces por qué yo no? Quería ser invitado no porque soy “famoso” sino porque mi película es interesante.

Después de diez años de silencio cinematográfico, ha vuelto detrás de la cámara en el 2007 con “Youth Without Youth”. ¿Qué lugar tiene hoy “Tetro” en su filmografía?
Después de “Youth Without Youth”, adaptación de la obra de Mircea Eliade, he recobrado confianza en mí y sentí el deseo de escribir un guión sobre mi familia. “Tetro” es mi película más personal y la más autobiográfica. Y si, desde luego, nada se ha desarrollado exactamente de esa modo, pero todo es auténtico, los sentimientos demostrados en las rivalidades entre hermanos, padre, sobrinos, así como algunas observaciones propuestas por los personajes.

A este respecto, hay precisamente una frase terrible del padre jefe de orquesta a su hijo Tetro: “solo puede haber un genio en la familia".
Se pronunció realmente pero no puedo confesarles por quien… ¡Digamos que aquello se remonta a una generación antigua!

Sus hijos, Sofía y Roman, son cineastas también. ¿Hay una rivalidad entre ustedes?
No lo pienso, incluso, si es evidentemente más difícil para un niño tener un padre famoso que, por añadidura, ejerce la misma profesión. He perdido un hijo en 1986 en un trágico accidente. Este drama ha unido para siempre Sofía y Novela porque vieron por primera vez en su vida a sus padres completamente destruidos y vencidos. Y desde entonces no han dejado de quererse y de ayudarse mutuamente. Nicolas Cage, mi sobrino, tiene también un hermano muy creativo. Así y todo, cuando hay una concentración de talentos en una misma familia, es siempre interesante examinar las emociones muy humanas que aquello provoca…

Su padre, Carmine, era un gran compositor. Y en su película, el padre de Tetro es un director de orquesta mundialmente conocido…
Más inquietante aún, el hermano de mi padre era director de orquesta… Mi padre tenía un cierto ego pero no era como el de Tetro. Durante años, él no encontró el éxito, y estaba desesperado y frustrado. ¡Más tarde, nos hemos vuelto famosos al mismo tiempo! Él tenía ideas muy decididas y definitivas sobre el talento. A los 14 años, me acuerdo de una conversación entre mi padre y mi madre. Ella quería que le de consejos a su joven primo, que tocaba divinamente. Él respondió fríamente: “Un pequeño muchacho que toca el piano a los 12 años, eso no quiere decir nada!” ¡Se trataba de Riccardo Muti! (famoso por ser el director musical de La Scala de Milán)

¿Qué ha incluido de si mismo en la realización de esta película?
Que mi hermano mayor quien adoraba me había abandonado. No había tenido conciencia de este abandono antes. Mi hermano, tan guapo y del que las muchachas se volvían locas, me llevaba por todas partes con él. Me hablaba de literatura, me llevaba al cine. Tenía 7 años cuando me hace descubrir los “The Tales of Hoffmann”, de Michael Powell. Rememoro ese momento en “Tetro” a través de una escena de flash-back en color que se inspira en la película de Michael Powell. Cuando mi hermano desapareció, no comprendí porqué había partido. ¡Pero finalmente, yo pienso en ser un poco todos los personajes de la película!

Tuvieron éxito muy pronto, luego después del fracaso de “One from the Herat”, en 1982, y el desastre financiero de los estudios American Zoetrope, estaban arruinados. ¡Y se repusieron!
Pagué 30 millones de dólares de deudas haciendo una película de encargo al año durante diez años. Hace treinta años, había comprado, en el Valle del Napa, Inglewood, que fue un gran viñedo, y lo he reactivado. En la actualidad, tengo a dos grandes sociedades vinícolas, Rubicon y Francis Ford Coppola, que es una de las más importantes compañías en los Estados Unidos. Tengo seis hoteles incluidos uno en Belice en un parque natural y numerosos restaurantes. Cuando se dice sí a la vida, las cosas buenas llegan siempre

“Tetro”: Película dramática de Francis Ford Coppola con Vincent Gallo, Alden Ehrenreich, Klaus Maria Brandauer. Duración: 127 minutos 07 (estreno el 11 de junio en los Estados Unidos, la película no dispone aún de un distribuidor francés). Presentada el jueves 14 en el Teatro croisette - Palais Stéphanie, dentro de la sección paralela de la Quinzena de los Realizadores.

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AUTOR: Emmanuèle Frois
FUENTE: Le Figaro
FOTO: Gareth Cattermole/Getty Images Europe
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos

FESTIVAL DE CANNES 2009

COPPOLA ABRE EL BAILE

Primera gran emoción de festivalera: he acudido sobre el estrado de la sala la Quincena de los realizadores para tomar fotografías de la noche inaugural, estoy a las primeras filas para asistir a la llegada sobre el escenario de Francis Ford Coppola. Viene a presentar su nueva película, "Tetro".

Recuerdos de mi primera oportunidad en el festival, en 2001, cuando he descubierto, ahogada en la inmensa pantalla del Gran Teatro Lumière, sentada en la quinta fila, la versión “Redux” de “Apocalypse Now”. Ya a algunos metros del gran patrono del cine americano independiente, estaba de pie frente a él para regalarle con los centenares de festivaleros en transe, una ovación de pie de una intensidad inolvidable. Se puede comentar mucho tiempo sobre la mentira espantosa que recubre la famosa “magia de Cannes”: la vulgaridad omnipresente, las relaciones de fuerza ultraviolentas, la mecánica de frustración y humillación inducida por la despiadada jerarquía de las acreditaciones, la futilidad de las lentejuelas pero existe una verdad, inquebrantable: la leyenda del cine con una gran L y una gran C está aquí y en ninguna otra parte, viva, palpable, vibrante, personificada por la más bella cosecha de películas del año, y por los que escriben cada día la legenda.

Mientras que el acordeonista de ayer toca la música de “The Godfather” en la Croisette, Coppola desciende al paseo de la gran sala de la Quincena de los Realizadores, aclamado por una sala que le hace un vibrante y sincero homenaje, monta sobre escena y toma el micro que le tiende el delegado general Olivier Père:

“Dedico esta película a todos los padres que han visto a su hijo venir hacia ellos un día, y le dice: “No quiero ser contador, no quiero ser médico, quiero ser un artista”, y que le ha respondido: “es formidable, la vida de artista es la más hermosa que puede haber”. No hay nada más hermosa que una familia de artistas. El mundo necesita artistas. Y nada más”.

“Tetro” puede comenzar como una película de factura prácticamente artesanal, rodada en Argentina en DV, en blanco y negro (con flashbacks en color), casi haría pensar en la primera película de un joven realizador sudamericano. Salvo que el gran maestro conoce su oficio, que invierte este muy pequeño formato al máximo, desbordando en cada plano su propia capacidad. Con tres personajes, apenas más, pone en escena un gran relato familiar donde resuenan los ecos de la trilogía de “The Godfather” al igual que los de “Youth Without Youth”, su película anterior. A diferencia de éste, dónde el cineasta había enredado en circunvoluciones místico-metafísico un poco relevantes, “Tetro” tiene una línea sobria, elegante, enteramente tensada por una ciencia inaudita del encuadre y del relato, y por un formidable trío de protagonistas (Vincent Gallo, el joven y guapo Alden Ehrenreich, Maribel Verdu). Desde luego hay en el último cuarto de hora de la película, en la que Coppola se embarca arriesgadamente en una visión “arty” que reduce un poco el alcance del desenlace, pero esta fragilidad, que remite finalmente al recuento de su visión del cine como un arte total, vuelve su película aún más emocionante.

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AUTOR: Isabelle Regnier
FUENTE: Le Monde
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos

FESTIVAL DE CANNES 2009

FISH TANK: ANDREA ARNOLD Y SU ADOLECENCIA REBELDE

La realizadora británica de 48 años Andrea Arnold ya había dejado una fuerte huella en Cannes cuando presentó en 2006 su impactante opera prima, “Red Road”, que además se hizo con el Gran Premio del Jurado. Un año antes, su cortometraje Wasp se había hecho con el Oscar y otros 38 premios internacionales. A pesar de su edad, la crítica la consideró desde el primer momento una de las mayores promesas del cine europeo. Sin embargo, fueron dos productores, el holandés Kees Kasander, célebre por su colaboración con Peter Greenaway, y el británico Nick Laws, que colaboró con ella en su primer cortometraje, quienes más firmemente han creído en ella.

Su regreso a la competición de Cannes con Fish Tank confirma el gran talento que atesora esta ex actriz y presentadora televisiva, que mantiene intacta su analítico y directo modo de ver. La protagonista de Red Road era una mujer que deambulada por las calles de Glasgow siguiendo un misteri. En esta ocasión, Andrea Arnold concentra su atención sobre una adolescente de 15 años llamada Mia (Katie Jarvis).

En la primera escena de la película vemos una ventana que se asoma sobre los barrios populares de Essex, una ventana parecida a la que en Red Road permitía observar la decadencia urbanística y humana de la ciudad. Otro punto en común con su opera prima es que la cámara se confunde con el punto de vista de la protagonista, hasta el punto de que el espectador ve y casi reflexiona como lo hace Mia, abrumado por las tonalidades azules y amarillas de la fotografía de Robbie Ryan.

La protagonista muestra enseguida su carácter. En los primeros cuatro minutos de metraje insulta al padre de una amiga, le rompe la nariz a otra chica sin razón aparente e intenta liberar a un caballo encadenado, que para ella representa la libertad. Es una rebelde, una inadaptada, un espíritu herido aunque profundamente tierno. En casa la espera su joven madre (Kierston Wareig), que la considera una joven criminal, y su deslenguada hermana menor. Su comunicación se limita a 'vete a tomar por culo' o 'puta de mierda'. Es el lenguaje de quien no sabe decir 'te quiero', porque nadie se lo ha enseñado. Expresiones violentas y sexistas tomadas del rap, que parece ser el único elemento de cohesión lingüística de este grupo social.

Durante una gran parte del metraje, la cinta parece ser una nueva versión de “Sweet Sixteen”, de Ken Loach, aunque en clave femenina. Sin embargo, algo hasta entonces desconocido le sucede a Mia cuando su madre le presenta a un nuevo amigo (Michael Fassbender), un joven con un trabajo estable, un coche y una vida normal que parece dispuesto a quedarse y convertirse en el padre de las dos chicas. Una mezcla de sentimientos agitan a la adolescente, curiosidad, celos, atracción sexual, competición con su madre. Aunque Mia aún no sabe que no será más que una nueva decepción.

La joven Katie Jarvis se muestra muy cómoda en el papel de la adolescente y se postula a alguno de los premios reservados a los actores debutantes. El irlandés Fassbender, uno de los actores más interesantes del momento (lo demuestran “Hunger”, de Steve McQueen, o Inglourious Basterds, de Quentin Tarantino), refleja magistralmente la ambigüedad moral de su personaje.

Fish Tank narra una historia urbana de modo lineal sin inventar nada nuevo, aderezada por elementos habituales como la falta de comunicación, la soledad o los problemas de adaptación. Pero el atractivo reside en el modo con que la realizadora consigue representalo, cómo consigue mostrar la realidad de millares de periferias, de millones de seres humanos. La realidad del mundo que hemos creado.

AUTOR: Camillo de Marco
FUENTE: Cineeuropa
FOTO: Fotogramas

FESTIVAL DE CANNES 2009

PRIMERAS IMPRESIONES DE "HUACHO" EN CANNES
El filme del chileno Alejandro Fernández participará en el festival de cine más importante del planeta.

El jueves pasado, Huacho, de Alejandro Fernández, inauguró las funciones de prensa que la Semana Internacional de la Crítica realiza en la Cinemateca Francesa cada año previo a Cannes. Periodistas y críticos parisinos descubrieron así las sencillas aventuras cotidianas de la familia campesina que protagoniza el largometraje debut del chillanejo.

Aunque mantiene la ambientación de sus últimos cortometrajes, Desde lejos y Lo que trae la lluvia, Fernández sorprende con un giro estilístico que rompe con la imagen pausada y contemplativa esperable. Huacho presenta, una tras otra y sin mezclarlas en el montaje, una jornada de una familia interpretada por personas sin formación actoral y muy cercanas a la realidad de sus personajes: Clemira, Cornelio, su hija Alejandra y su nieto Manuel.

La narración es minimalista, pero la construcción visual es dinámica, con la cámara siguiendo muy de cerca a los personajes que se encuentran frecuentemente en desplazamiento. En lugar de una mirada externa que los sitúe en el paisaje e invite a reflexionar sobre las dificultades o las paradojas de sus existencias, Huacho propone acompañar el punto de vista de cada protagonista, sin detenerse a explicar la oposición entre vida rural tradicional y modernidad.

Al contrario, los sencillos conflictos de cada uno integran naturalmente ese espacio de transición entre dos mundos. Manuel es el "huaso" de su colegio chillanejo que se pasa el día tratando de jugar con la Play Station de uno de sus compañeros. Su madre, Alejandra, cocinera en una casa de campo que ofrece visitas tradicionales a turistas, trata de esconder a sus padres que el corte de luz se debe a que, en vez de pagar la cuenta, se compró un vestido en una multitienda. Clemira y sus vecinas ofrecen quesos en la carretera.

Con el alza del costo de la leche, fijan un precio que los automovilistas encuentran demasiado caro comparado con el de la ciudad. Y Cornelio, en un discurso monótono sobre historias del pasado al que los amigos ya no prestan atención, debe asumir que la vejez le está pasando la cuenta. El calor se siente a través de la imagen captada por Inti Briones en un estilo muy diferente a las otras películas que el director de fotografía ha rodado recientemente con la misma productora que Huacho.

En El cielo, la tierra y la lluvia, de José Luis Torres Leiva, la cámara y sus delicados movimientos son un vehículo de belleza visual y emoción contenida, mientras que en Ilusiones ópticas, de Cristián Jiménez (aún inédita), igualmente de la productora valdiviana Jirafa, el sutil humor requiere una mirada externa y más bien quieta sobre las situaciones. Aquí, en cambio, el movimiento constante, los encuadres escurridizos que evitan los planos generales de contextualización y la crudeza de la luz responden al afán menos estético y más naturalista de la película.

No obstante, un punto en común de éstos como de varios otros títulos chilenos recientes de exposición internacional (a excepción de Tony Manero y La nana), es la descentralización de las historias y de las imágenes. Desde construcciones convencionales como El regalo (Galaz) a radicales como Alicia en el país (Larraín), pasando por propuestas tan diversas como Turistas (Scherson), la particular Nucingen Haus (Raúl Ruiz) e, incluso, Navidad (Sebastián Lelio), al situarse en los márgenes semirrurales de la capital, el cine chileno se aleja cada vez más del hormigón de Santiago hacia paisajes físicos y culturales heterogéneos. Y en sus idas y venidas entre el campo profundo, la carretera con sus autos nuevos y el mall de provincia, Huacho contiene en sí esa multiplicidad.

AUTOR: Pamela Biénzobas
FUENTE: La Tercera, Chile

viernes, 15 de mayo de 2009

FESTIVAL DE CANNES 2009

"HUACHO", O LOS ABANDONADOS POR LA MODERNIDAD

Con sus raíces en un mundo rural de Sudamérica abrumado por la modernidad, Huacho, de Alejandro Fernández Almendras, coproducida entre Francia, Alemania y Chile, ha sido presentada hoy en la Semana Internacional de la Crítica, que ha podido disfrutar una delicada obra con una sensibilidad casi documental.

“Algún día seremos felices. Me habré liberado de mi sombra y de mi nombre”. Leídas por un maestro de escuela apercibido en Huacho, estas palabras parecen resonar sobre el primer largometraje de un cineasta que eligió rodar en los alrededores de su ciudad natal de Chillán, al sur de Chile. Allí, en medio del campo vive, o más bien sobrevive, una familia: una pareja de ancianos, su hija y su nieto. Al compás del canto de los pájaros y del gallo, amanece. Los cuatro protagonistas se instalan en la mesa del desayuno y la electricidad salta. La jornada continúa a través de los cuatro puntos de vista de los personajes, hasta la cena que los reúne de nuevo, al restablecimiento de la corriente y la caída de la noche.

Interpretado por actores no profesionales, Huacho describe con un ritmo pacífico y un máximo de detalles el final programado de un universo campesino: la abuela fabrica de modo artesanal quesos que intenta vender al borde de la carretera (a pesar del aumento del precio de la leche), mientras que el abuelo cerca un terreno (pero su edad avanzada lo retrasa) y cuenta mentiras del pasado que el resto de la familia no escucha. La hija, cocina para una casa que acoge turistas extranjeros y debe devolver un vestido apenas comprado para pagar la factura de electricidad. En cuanto al joven, de punta en blanco, pasa su día de escuela en la ciudad, suplicando en vano a uno de sus compañeros que lo deje jugar a su PlayStation.

Jugando sobre los contrastes entre tradiciones y modernidad (teléfonos móviles, televisiones, videojuegos, centros comerciales), entre la vida rural y urbana, subrayando al mismo tiempo el impacto del dinero sobre la gente sencilla, Alejandro Fernández Almendras firma una opera prima cuya atmósfera despojada de apariencias e intérpretes espontáneos gana profundidad poco a poco al compás de una época que ya parece escaparse.

Producida por la francesa Charivari Films y la chilena Jirafa Films, Huacho ha contado con el apoyo de Arte France Cinéma y la alemana Pandora. El estreno en Francia será realizado por Sophie Dulac, mientras que Films Distribution se ocupa de las ventas internacionales.

AUTOR: Fabien Lemercier
FUENTE: Cineeuropa

FESTIVAL DE CANNES 2009

“SPRING FEVER”: UNA PELÍCULA CANDENTE SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD EN CHINA, UN FRESCO DECEPCIONANTE

Perseguida por la censura desde su primer película, “Weekend Lover” (1995), empujado a rodar clandestinamente, el Chino Lou Ye no continúa por eso menos eligiendo temas difíciles en su país. “Summer Palace”, la película que le valió tantos problemas en China después de haber estado presentado en Cannes en 2006, se atrevido a evocar los acontecimientos de Tiananmen. Presentada este año el primer día de la competición, “Sping Fever” abraza sin rodeo la causa de los homosexuales.

En Nankin, una joven mujer contrata a un fotógrafo para espiar su marido, que mantiene una relación amarosa con un hombre, Jiang Cheng. A través de un ataque de rabia, ella obtiene que su esposo sea dejado por su bello amante, una ruptura que ningún de los dos muchachos se volverá a reponer, uno se acabara suicidándose, y el otro haciéndose tatuar sobre la piel estas flores de loto que representan la nacimiento de una pasión prohibida.

El detective, que sale con una modista depresiva, cae a su vez pasmado por este bello hombre que es Jiang Cheng, y este trío mal arreglado (Jules y Jim a la inversa; dos hombres, una mujer), hace un resumen final del camino juntos. La cámara móvil, que Lou Ye manipula con destreza sobre su hombro, es su triunfo: traduce las vibraciones y ritmos pulsionales de los personajes movidos por los celos, la frustración, la fiebre de los cuerpos.

El cineasta utiliza toda clase de músicas de una manera que se calificará de torpe o de facilista, según. Es evidentemente fascinado por Happy Together de Wong Kar-waï, pero hay que hacer constancia que sus proezas formales sólo sirven para orquestar un ballet de teléfonos celulares y un viaje por lugares calidos (bares, cabarets, karaoké, sauna, habitaciones y duchas).

Colocado bajo los auspicios del novelista de los años veinte Yu Dafu, la película se enfrenta la pintura de las relaciones sexuales entre hombres, alineada de gritos de satisfacción y de crisis de sollozos, sin nunca conseguir conmovernos con lo que viven los personajes. La pintura de una China donde la policía acosa a los trabajadores clandestinos y donde todo se arregla a punta de dinero y las relaciones se quedan en segundo plano de una tenebrosa imagen digital.

Pélicula china de Lou Ye con Hao Qin, Sichen Chen, Zhuo Tan, Wei Wu. (115 minutos)
Su nombre original es: "Chun feng chen zui de ye wan"

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AUTOR: Jean-Luc Douin
FUENTE: Le Monde
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos

FESTIVAL DE CANNES 2009

EL CINECLUB DE FRANCIS FORD COPPOLA

Una leyenda viva, es siempre conmovedor. En Cannes, las leyendas toman generalmente cuidado de preservar su estatus, no se dejan acercar. Razón para la cual, el jueves por la mañana, los primeros espectadores han comenzado a hacer la cola a partir de las ocho y media de la mañana para estar seguros volver a entrar a la función de les 10 mañana de la Quincena de los realizadores. Se proyectaba a "Tetro", la nueva película de Francis Ford Coppola y la función estaba seguida de un debate con la sala. Por supuesto, había demasiados periodistas en el público en esta sesión no se parecía a una conferencia de prensa. Pero el ambiente era muy distendido, muy caluroso. Coppola se rodeaba con dos de sus protagonistas (Maribel Verdu, que esta sublime en la película y el joven y prometedor Alden Ehrenreich), de su esposa Eleonor y de se hijo y segundo realizador equipo, Roman.

"Tetro" es una película divertida, en la cual, el tema en cuestión es una familia que se parece por muchos lados al clan Coppola, rodada en blanco y negro, con flashbacks en color e intermedios danzados. Es la película de un hombre que no quiere hacer más que lo intimiden.

Coppola asume magníficamente su nuevo estatus de señor rebelde que eligió el exilio lejos de Hollywood. Pero, tanto durante la sesión de preguntas y respuestas que ha seguido la proyección o durante una breve conversación concedida en la tarde, se reconocido en su discurso a la autoridad de un hombre que ha dirigido, literalmente, a un ejército. Se contenta ahora con organizar operaciones de comando ("Tetro" ha sido rodada en Argentina, con medios mínimos, si se los compara a los de "Apocalypse Now").

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AUTOR: Thomas Sotinel
FUENTE: Le Monde
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos